jueves, 28 de febrero de 2013

14. You Can Rescue Me (Maratón)

14. You Can Rescue Me.


- ¿Has visto a mi hermana?- Me preguntó Josh mientras me tendía una copa. Negué con la cabeza y le di un trago. No la había visto desde el “incidente” en el apartamento. Josh suspiró y se encogió de hombros.- Su amiga la estaba buscando.- Alcé las cejas y le miré. En ese momento apareció Harry y me rodeó por los hombros con uno de sus brazos, y bebiéndose mi vaso de un trago.
- Voy a por otra bebida.- Dije apartando a Harry y dirigiéndome a la barra.
- Si ves a una chica con un sombrero de Mario Bros, dile que la buscan.- Se rió Josh mientras unas chicas se les acercaban y Harry las recibía con los brazos abiertos y una gran sonrisa.
Por el camino una chica me paró para hacerse una foto conmigo. Posé sin mucho ánimo y continué mi rumbo.
- ¿Qué hace un pirata como tú en estos mares? ¿Dónde has dejado a tu sirena?- Me preguntó una chica acercándose por detrás y cogiendo mi gorro. La miré sonriendo.
- Mi sirena me ha dejado por el loro.- Me reí apoyándome en la barra sobre mis codos.- ¿Qué quieres tomar?
- Hmm… Vodka con cola.
- Que sean dos.- Pedí al camarero.
- No sé si te acordarás, pero soy Liz.- Me tendió la mano, justo cuando mi teléfono volvió a sonar.
- Zayn. Eh… Espera un momento, tengo que contestar.- Me aparté descolgando y yéndome a un lugar más apartado para poder escuchar mejor.- ¿Diga?
- ¿Sabes qué? Me acabo de acordar de ti.- Escuché una voz de chica al otro lado.
- ¿Quién es?- Interrumpí.
- ¿Te acuerdas cuando me trajiste al London Eye?- Continuó haciendo caso omiso a mi pregunta.- Nos hicimos una foto y te besé.
- Oye, no sé quién eres, voy a colgar.
- No, no cuelgues.- Escuché como se le quebraba la voz.- ¿Qué porqué lo hice? No lo sé. Niall sé que…
- ¿Niall?- La corté.
- ¿Por qué te llamas a ti mismo?- Se rió.
- Soy Zayn. ¿Quién eres?
- ¡Zaaayn!¿Qué haces con el móvil de Niall? - Se rió justo antes de que un golpe seco se escuchara.-  ¡Mierda! Zayn, creo que ahora tú me debes un móvil.- Volvió a reír al cabo de unos segundos.
- ¿Leah? ¿Leah, donde estás? Josh te estaba buscando.
- ¿Y qué más da?- Continuaba riendo.- ¿Acaso vas a venir a salvarme? ¿Quieres ser mi héroe Zayn? No… Claro que no, nadie querría serlo.
- Dime dónde estás.
- Es un secreto.- Dijo como una niña pequeña. De veras me estaba comenzando a preocupar- Si te lo digo te chivarás.
- Dime dónde estás y te prometo que no me chivaré.- Suspiré exasperado.
- ¿Me lo prometes? ¿Si te lo digo me comprarás algodón de azúcar?
- ¿Qué? ¿Hola? ¿Leah?- Continué diciendo, pero la llamada se había cortado.
- ¿Estás bien?- Se me acercó la chica de antes por detrás.
- Sí... Eh me tengo que marchar… Liz.- Dije recordando su nombre y besándola en la mejilla.
Me dirigí hacia la puerta de la discoteca. En ese momento no se me pasó por la cabeza avisar a nadie. Simplemente salí y comencé a buscar por las calles a paso acelerado. No sabía a dónde demonios ir. ¿Algodón de azúcar? Si, buenísimas indicaciones. Gracias Leah, pensé. Caminé por las calles con la esperanza de encontrarla, pero sin resultado. Hasta que dos neuronas en mi cabeza se conectaron como por arte de magia. El London Eye. Tenía sentido, no estaba muy lejos de allí, y Leah podría haber llegado caminando. Comencé a correr, por suerte apenas había gente por la calle que se interpusiera en mi camino.
Bajé la intensidad del paso cuando vislumbré las luces del London Eye a lo lejos. Me apoyé exhausto contra a un árbol y tomé aire. Unas risas provenientes de un banco llamaron mi atención. Distinguí una figura delgada que se encontraba de pie sobre él, como si estuviera haciendo equilibrios en lo alto de una cuerda. Conforme me fui acercando vi como las luces de la noche se reflejaban en su vestido dorado de lentejuelas, y como sus ojos brillaban con esa intensidad que solo ellos tenían mientras daba unas caladas a un cigarro que sujetaba en su mano derecha y se reía a carcajadas sin ningún motivo.
- ¿Leah que haces aquí?- Pregunté acercándome y sujetándola de la mano.
- ¡Zayn has venido a rescatarme!- Se lanzó sobre mí y me rodeó por el cuello quedando colgada.
- ¿Estás bien? ¿Por qué estás sola?
- Me debes un algodón de azúcar.- Comenzó a tirar de mi mientras corría hacia un puestecito que se encontraba a unos cien metros de nosotros.- Uno por favor.- Le dijo como una niña pequeña al señor de los caramelos. Se quedó mirando extasiada como el hombre preparaba el algodón de azúcar y como poco a poco iba aumentando de tamaño y enroscándose en el palo de madera. Como si de magia se tratase.
- Serán tres libras.- Me miró el hombre mientras le tendía el algodón a Leah. Asentí mientras me sacaba un billete del bolsillo trasero del pantalón. Nada más pagar me volvió a coger de la mano y se sentó en el mismo banco que antes, ahora más calmada. Me senté a su lado y observé como se lo comía. Desprendí un trozo con los dedos y me lo metí en la boca dejando que se deshiciera.
- Gracias.- Me dijo besando mi mejilla.- Te quiero.
Giré mi cabeza y me la quedé mirando.
- ¿Qué has dicho?
- Que gracias.- Se rió. Negué con la cabeza y me encendí un cigarrillo que me quitó de las manos antes de que pudiera dar la primera calada.
- Has dicho que me quieres.- Se lo quité y ahora sí, di la calada que tanto necesitaba y solté el humo lentamente por mi boca.
- A ti es más fácil decírtelo.- Se encogió de hombros.- ¿Por qué has venido?- Preguntó apoyando su cabeza en mi hombro derecho.
- Estaba preocupado.
- ¿Por qué?
- Porqué me has llamado borracha a las cuatro de la madrugada y nadie sabía dónde estabas.
- No, que porqué me ignoras durante semanas y ahora apareces de la nada para rescatarme...- Se levantó y me tendió la mano para que hiciera lo mismo.- Extraño ¿no?- Preguntó enarcando una ceja y mirándome fijamente.
- ¿Así es como me lo agradeces?- Le miré aun en busca de una respuesta.- Supongo que las damiselas en apuros me pierden...- Dije con una sonrisa pícara siguiéndole el juego. Ella estalló en una carcajada y tiró de mi brazo de nuevo.
- Eso es lo que me gusta de ti.- Me miró mientras se tumbaba en el césped que se encontraba bajo nuestros pies. La miré interrogante y ella me hizo un gesto para que me tumbara a su lado.- Siempre sabes cómo hacerme reír cuando estoy mal, aunque me odies.- Sonrió mirando al cielo. Me tumbé a su lado y la miré fijamente.
- No te odio...
- Pues lo parece.- Fijó su mirada en mi.- Mira, esa es la osa mayor.- Cambió de tema mirando al cielo y señalando una constelación. Nunca se me había dado bien distinguirlas.- Cuando era pequeña, en verano, mi abuelo nos enseñaba a distinguirlas. ¿Y ves esa?- Dijo señalando la más brillante con el dedo índice.- Pues ahí está el reino de Nunca Jamás capitán Garfio.- Me dijo volviendo a reír mientras se ponía el sombrero que ya ni me acordaba que llevaba. Esta vez yo también comencé a reírme.- ¿Qué tal me queda?- Me miró posando.
- Mal. Me queda mejor a mí.- Se lo quité riendo, a lo que ella me contestó sacando la lengua.
- Eres tonto.- Apoyó su cabeza en mi pecho. Me coloqué los brazos tras la cabeza sin poder evitar sonreír.- Cuando estamos con otras personas me tratas como si no estuviera, y después siempre apareces para sacarme una sonrisa.
- Te trato así por qué es lo mejor, tú estás con Niall y no quiero destrozar lo que tenéis...
- Yo no estoy con Niall.- Dijo tajante incorporándose.- Y ese no es motivo para que te comportes como un capullo conmigo.- Se levantó enfadada. Suspiré y la cogí de la mano.- Déjame.
- Probablemente, de esto no te acordarás mañana, pero sé, que si te tengo cerca no me puedo controlar, y si me tienes cerca te terminarías enamorando de mí.- Solté su mano. En ese momento tenía ganas de marcharme de allí, pero no podía dejarla allí.- Vamos, te llevaré a casa.- Me giré para cogerla de la mano, pero ella estaba allí parada, mientras una lágrima resbalaba por su mejilla y mi miraba fijamente. No pude evitarlo, la abracé. No podía verla así y estar indiferente. Apoyó su cabeza en mi pecho y comenzó a llorar a la vez que reía. Me separé unos centímetros y la miré a los ojos, sonriendo, sin entender nada.
- Estoy… Estoy harta de todo.- Comenzó a reír secándose las lágrimas con el brazo.- Harta de estar preocupada por lo que la gente piense. Harta de tener miedo a todo. De tener miedo a enamorarme.- Dijo elevando el tono de voz y subiéndose de nuevo en el banco mientras reía.- Lo quiera o no terminaré enamorándome.- Me miró extasiada con los ojos abiertos antes de volver a estallar en una carcajada.- Pues… ¡Que viva el amor!- Gritó.- ¡Que viva…!
- Leah para.- La miré riendo intentando que se bajara, aunque por suerte no había nadie que pudiera vernos.
- ¡No, para!- Se apartó de mí y comenzó a dar vueltas sobre sí misma encima del banco. La cogí de la cintura y la subí sobre mi hombro mientras chillaba para que la soltara.
- ¡Zayn, bájame!
- ¿Si lo hago me dejarás llevarte a casa?- Asintió y la bajé con cuidado para que pudiera mantener el equilibrio. Se giró y se me quedó mirando fijamente.
- Déjame besarte.- Pidió. Eso me pilló de improvisto. La miré a los ojos, y parecía segura de lo que acababa de decirme.
- ¿Por qué quieres besarme?
- Porque lo necesito.- Dijo algo nerviosa.
- ¿Y por qué?- Volví a preguntar.
- No lo sé, maldita sea.- Soltó exasperada acercándose más a mi.- Solo sé que te necesito. Ahora mismo te necesito desesperadamente.- Levantó su cabeza y me miró a los ojos. Recorrí su bello rostro, hasta posar mi mirada en sus labios. Una suave sonrisa se curvó en ellos.
- ¿Quieres besarme?- Preguntó.
- Ajá.- Asentí.
- Pues… ¿Qué estas esperando?
No dudé un segundo y la rodeé firmemente con mis dos brazos, mientras la acercaba implacablemente hacia mí, callándola con un beso. Sentí como una de sus manos se apoyaba suavemente en mi mejilla, y me besó de esa manera suave que ella siempre utilizaba. Sentí una pequeña presión en mi pecho, y me di cuenta de que era mi corazón acelerado. Posó una de sus manos en mi mejilla y me acarició mientras comenzaba a mover su boca sobre la mía. Un débil sonido salió de mi garganta y al instante mi necesidad de ella me atrapó. Exigiendo más de su boca tomé su rostro con ambas manos y la acerqué más a mí. Su pequeña mano subió hasta mi nuca, mientras nuestras bocas se acariciaban tiernamente. Soltando sus labios apenas, apoyé mi frente contra la suya, y respiré profundamente. Abrí mis ojos y sus ojos estaban cerrados. Nuestras respiraciones se mezclaban agitadas en ese pequeño espacio que nos separaba.


Tacháááán!! ¿Os lo esperabais? ¿Sí? ¿No? ¡¡Comentaaar!!
Va, ya me calmo. En serio ¿Os ha gustado? Este capítulo y el que escribí ayer me costaron mucho hacerlos, y no terminan de convencerme, así que os agradecería mucho que me dierais vuestra opinión, y si hay algo, por muy pequeño que sea, que no os guste, me gustaría que me lo dijerais.
Y por si alguna de vosotras leía mi otra novela, he decidido que voy a hacer unos pequeños cambios, y intentaré subir nuevo capítulo mañana, así que intentaré subirlo a la vez que el de la fic.
:Y como se que s aburro, no me enrollo más. Votar, comentar, y Blablabla… Mañana a las 17:00 el último capítulo de la maratón, y a lo mejor va con sorpresita.
Kisses <3

miércoles, 27 de febrero de 2013

13. Calm After The Storm. (Maratón)

13. Calm After The Storm.

Me quedé allí plantado, sin saber qué hacer. De veras que no entendía nada de lo que había pasado.
- ¿Qué haces aquí?- Preguntó Stan rodeándome por el hombro. Suspiré y le miré cogiéndole el vaso que llevaba en la mano y bebiéndomelo de un trago. Tenía la cabeza hecha un lío, con miles de pensamientos chocándose entre sí, producto del alcohol que acababa de ingerir y de la fuerte música que resonaba en mi cabeza.
- El gilipollas.- Dije molesto apartando su brazo.
- ¿No has visto a Leah?
- Ese es el problema. Leah siempre es el problema.- Le miré.
- A ver… Cuéntame lo que ha pasado.- Dijo mi amigo sacando su faceta de psicólogo.
- No lo sé. Estábamos juntos, la he besado otra vez, y de pronto se ha ido, sin dar explicaciones.- ¿Porque narices la había vuelto a besar? No era mi culpa, no lo podía evitar, cuando la tenía cerca, besarla se convertía en una especie de necesidad.
- ¿A dónde ha ido?- Me encogí de hombros. Me volvió a rodear por el cuello y me miró.- ¿Qué te parece si la buscamos? Mi novia también ha desaparecido.- Me miró riendo. Siempre podía tomarse todo con humor, eso era lo que más me gustaba de él, y el motivo por el que era uno de mis mejores amigos.
Nos separamos. Stan se fue a buscar por la pista de baile y yo miré por los alrededores. Nada. Solo me quedaba el cuarto de baño, y aunque no era muy buena idea colarse en el baño femenino, sentía que no tenía más remedio.
Caminé por un estrecho pasillo, el volumen de la música iba bajando, y la cantidad de gente disminuía conforme me alejaba de la pista de baile. Escuché un portazo proveniente del fondo y el resonar de unos tacones sobre el frío suelo de linóleo, bastante desfasado en comparación con el resto de la discoteca.
- Leah, espera.- Escuché que decía una voz lejana, aunque la oía tan lejana, que sentía que me la estaba imaginando. Si no hubiera sido por que a los pocos segundos Leah apareció con su vestido dorado seguida de… Liz. Pensé recordando el nombre de su amiga. Era bastante guapa, aunque no era mi prototipo de chica, no me solían atraer las chicas tan extremadamente perfectas.
- ¿Leah, podemos hablar?- La paré cogiéndola del brazo. Ni siquiera se dignó a mirarme y se zafó de mi agarre sin mucha dificultad para seguir su camino. Miré a Liz en busca de alguna respuesta. Necesitaba saber que le pasaba o acabaría volviéndome loco.
- Niall, ahora no es el mejor momento, eso es todo.- Me sonrió antes de volver a caminar para seguir a su amiga. Suspiré y apoyé mi espalda sobre una pared, recayendo sobre esta y sentándome en el suelo con la cabeza entre mis piernas.


- ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?- Preguntó Josh apareciendo de golpe junto a Andy, que le rodeaba por el hombro, y he de reconocer que más ebrio de lo que debería. Le miré y me sequé una lágrima con el dorso de la mano. Una lágrima de rabia por haber confiado en él, y a la vez, de impotencia por no poder hacer nada por sentirme mejor.
- Nada con importancia… Tranquilo.- Dije tocándole el pelo como a un niño bueno mientras fingía una sonrisa, él me devolvió un beso en la mejilla y se marchó de nuevo con Andy mientras se acercaban a un grupo de chicas que seguramente ni conocían. Les dejé marchar, tenían cosas que contarse y parecía que mi presencia no tenía nada que ver allí.
Me acerqué de nuevo a la barra y me senté en un taburete, aunque esta vez sin la intención de beber. Suspiré y dejé apoyé la cabeza entre mis dos manos, cerrando los ojos por un instante, e intentando despejarme.
- ¿Me dejas que te invite?- Preguntó un chico castaño con acento Irlandés sentándose en el taburete de mi derecha y apoyándose sobre la barra.
- Depende de tus intenciones.- Le dije mirándole, a lo que él sonrió.
- Solo la de invitarte a una copa. Soy…
- No me interesa.- Le interrumpí. En ese momento no me apetecía hablar con nadie.- No hace falta que me digas tu nombre.- Rectifiqué intentando no ser borde y mirándole de nuevo. Me examinó con la mirada, y me sonrió de nuevo.
- ¿Qué quieres beber?
- Algo fuerte.- Aseguré, quedaban apenas quince minutos para la medianoche y aun quería pasármelo bien. Le hizo un gesto al camarero, y en pocos minutos nos sirvió un vaso a cada uno de un espeso líquido marrón, con un fuerte olor a alcohol.
- Oye, no quiero ser indiscreto pero... ese de ahí... ¿es tu novio?- Dijo señalando a una esquina en la que se encontraba Niall observándonos junto a Liam, que llevaba sombrero un de paja, parecía un campesino, pero le quedaba realmente sexy.
- ¿El rubio o el castaño?
- Niall.
- ¿Le conoces?- Dije sorprendida, aunque, ¿Quién no les conocía?
- Es amigo mío.- Noté como me miraba, pero yo ahora estaba inmersa observando como el hielo se derretía poco a poco dentro de mi vaso.
- Y si sabes la respuesta ¿Por qué preguntas?- Dije molesta.
- Eres lista.- Me sonrió.
- Observadora, si fuera lista no estaría hablando contigo ahora mismo.
- ¿Y eso por qué?
- Digamos que algo me dice que Niall te ha dicho que vengas a hablar conmigo. Lo que pasa es que yo no quiero hablar.- El chico estalló en una carcajada.
- Eres más cabezota de lo que me había dicho. Y no, él no me ha dicho que venga a hablar contigo. Solo he venido a invitarte a una bebida, porque creo que la necesitas.
- Entonces, ¿Brindamos?- Le pregunté alzando mi vaso y cambiándole de tema.
- ¿Por qué quieres brindar?
- Hm… Supongo que por…
- ¿El año nuevo?
- No, eso es muy típico, que te parece si brindamos por… ¿Por los amigos metomentodo?
- Me parece bien.- Se rió de nuevo chocando su vaso contra el mío de una vez por todas. Llevé el vaso a mi boca y tomé de golpe. Lo apoyé con un poco de fuerza sobre la barra, ya que el ron me había quemado hasta el cerebro. Él sonrió y se bebió el suyo.- Esto está asqueroso.- Me quejé sacando la lengua y mostrando mi desagrado.
- ¿Demasiado fuerte para ti?- Preguntó enarcando una ceja a modo de desafío. Mientras volvía a llenar el suyo. Negué con la cabeza y le tendí mi vaso.- Chica valiente. Bueno, y si Niall no es tu novio.  ¿Estás disponible?- Le miré sorprendida, y volví a beber de mi vaso. Contra más bebías mejor sabía.
- Estás de suerte ¿sabes? justo esta mañana he decidido que no pienso tener ninguna relación amorosa.
- ¿Se puede saber por qué?- Negué con la cabeza.- Pues en ese caso, lo siento…
- Si, seguro que lo sientes.- Dije mirándole.
Mi exclamación irónica lo dejo sorprendido, no me gustaba que sintieran pena por mí, prefería mostrarme fría e indiferente, que en realidad era lo que más deseaba en el mundo, que esas emociones no me afectaran, pero era humana.
- No sé lo que ha podido pasar, pero yo intentaría aclarar las cosas con él, lo creas o no, es un buen chico, y le gustas.- Dijo antes de terminarse su bebida de un trago.- Por cierto, soy Stan. Encantado de conocerte Leah.- Me susurró al oído antes de marcharse.
Miré a donde antes estaba Niall, pero no le encontré. Me levanté exasperada y me saqué el dichoso gorro de la cabeza. Cogí mi bolso después de terminarme mi bebida. Busqué mi móvil, tenía dos llamadas perdidas de Liz, pero en ese momento no tenía ganas de hablar con ella. Ni con ella ni con nadie.  Le mandé un mensaje para que no se preocupara y me dispuse a salir de la sala, esquivando a la multitud que se iba conglomerando en el centro de la pista de baile conforme las manecillas del reloj se iban acercando a la media noche.
Los tacones que traía puestos de la fiesta me habían dejado los pies molidos, medité por unos segundos si quitármelos, pero seguro que no aguantaría ni dos minutos con los pies desnudos sobre  las gélidas calles de la ciudad, que como de costumbre estaban húmedas a causa de la lluvia. No era muy tarde, pero las calles estaban desiertas, todo el mudo esperaba ansioso el nuevo año. Quedaban diez minutos para que la última campanada del año resonara en lo alto de la torre del Big Ben, y me quedaban diez minutos para ser mayor de edad, esa edad ten esperada, pero que ahora mismo, me era indiferente. Pasear en la oscura noche, con el aire frío e invernal característico de Inglaterra me hacía ver las cosas con un toque de positividad. Abrí mi bolso en busca de un cigarrillo, siempre llevaba uno para emergencias, probablemente era la única persona en la tierra a la que fumar no le suponía ningún vicio. Simplemente me relajaba. Podía estarme meses sin fumar, un día de depresión relajarme con un cigarrillo y después volver a dejarlo sin dificultad. Dejé que la nicotina hiciera su efecto, y me dejé caer sobre uno de los columpios de un parque que se encontraba a pocos metros de mí.
                                                                                                           

- Mira Daniela, al final sí que te va a quitar a tu novio.- Escuché la voz burlona de Ari tras de mí. Me giré y vi como señalaba con la vista hacia la barra, donde mi amigo Stan seguía hablando con Leah, aún no entendía lo que le había pasado, y quería hablar con ella, pero temía que volviera a marcharse sin darme explicaciones. Al percatarse de mí mirada Ari, me apartó la vista y se sentó en uno de los sofás junto a unos chicos que no conocía, aquella fiesta estaba comenzándose a llenar de gente. Pude ver que tenía los ojos rojos, y parte del maquillaje corrido, pero en ese momento no me preocupé ni lo más mínimo. A continuación miré a Daniela que contemplaba al igual que yo hacia la barra, donde se encontraba su novio.
- Daniela, no le hagas caso, a veces Ari puede ser un tanto…- Le dije, pero antes de que pudiera terminar, giró la cabeza y se alejó de mí.
Tenía la sensación que todo a mí alrededor pasaba a cámara lenta, y que no podía hacer nada para cambiar las cosas. Me sentía atrapado, como en una de esas horribles pesadillas en las que por más que lo intentes, no eres capaz de salir corriendo.
- ¿Qué haces aquí como un incomprendido?- Apareció Liam de golpe con un sombrero de paja y con el pelo desaliñado. Me encogí de hombros.
- Soy un incomprendido.- Le sonreí y busqué alguna excusa para poder evitar cualquier tema de conversación que me preocupara.- Vamos a buscar a Andy y a Josh. La última vez que les he visto estaban con unas modelos rusas.- Le sonreí, y le cogí del brazo arrastrándolo entre la multitud.
Miré hacia la barra por última  vez. Stan ya no estaba, y pude ver como Leah se levantó de su taburete dispuesta a marcharse. Pude distinguir como salía a la calle, y no dudé en seguirla, dejando a Liam solo. Corrí detrás de ella como un loco. Se movía rapidísimo por la estancia. Caminé por las calles con la esperanza de encontrarla, pero sin resultados, hasta que vislumbré a alguien sentado en el columpio de un parque. Era una chica, por su estatura y su corpulencia. Bastante joven y estaba sola. No me pude negar a acercarme y preocuparme por ella. Conforme me fui acercando pude distinguirla con más claridad. Alzó la vista y me encontré con esos ojos que tanto me gustaban.
- Ey.- Dije sentándome en el columpio de al lado ahogado por la carrera. No obtuve respuesta, se limitó a suspirar mientras le daba una calada a su cigarrillo.- ¿Me dejas?- Pregunté, nunca fumaba, pero en ese instante lo necesitaba. Me tendió el cigarrillo sin ni siquiera mirarme. Aspiré fuertemente y solté el humo con rapidez, que me quemó dentro del pecho. Fue suficiente para coger fuerzas, pero se levantó y se dispuso a marcharse, ni siquiera dándome tiempo para pensar lo que debía decirle. Me levanté y le cogí del brazo para evitar que se marchara.-Eh, mírame, por favor, Leah necesito que me mires.
Leah intentaba zafarse de mi presión y yo cedí con miedo a que volviera a marcharse. Pero se giró y me miro a los ojos, con voz temblorosa y mirada perdida y triste.
- ¿Qué quieres? ¿No te das cuenta de que no me importa lo que tengas que decirme?
- Lo sé, pero solo quiero saber por qué.
- Porque me confundes.- Dijo derrumbándose, y pude ver como una lágrima se le escapaba, pese a sus intentos de esconderla. Se la secó con el dorso de la mano y me miró con furia.- Primero quieres que seamos amigos, y al día siguiente me besas. Durante las navidades me ignoras por completo y te vas con otras chicas, y después te presentas en mi casa como si nada. Me da igual con quien estés, pero solo te pido que no juegues conmigo.- Dijo volviendo a caminar. Al oír esas palabras todo cobró sentido en mi cabeza, pero no era cierto.
- Leah espera.- Le seguí.- Eso no es así, te lo prometo. Leah, eres una de las personas más importantes para mí. A veces se te va la pinza sí, pero eso es lo que me gusta de ti, que eres distinta al resto, y aunque a veces me vuelvas loco, te quiero como no he querido nunca a nadie. Aunque ni siquiera sé lo que eso implica- Ella negó con la cabeza, intentando aclarar sus ideas, que al igual que las mías ahora se habían convertido en una maraña de pensamientos desordenados.
- No, no me quieres.- Sollozó.- No quiero que me quieras.
- ¿Por qué no?- Me acerqué a ella y le sujeté de una de sus manos apretándola con suavidad.
- Porque no quiero quererte, porque no quiero sentir amor, porque no sé qué es.
- ¿Por qué?- Le pregunté de nuevo.
- Porque no sirvo para sentir amor.- Aseguró.- Porque cuando se siente amor y lo pierdes… se siente un dolor terrible, y sé que terminarías haciéndome daño. Y sería una idiota si quisiera que eso pasara.
- ¿Y si no te lo hiciera?- Alzó la vista y me miró fijamente a los ojos.- Leah.- Tomé so rostro con mis manos e hice que me mirara fijamente.
- ¿Qué?- Dijo frustrada en un hilo de voz. Solté su rostro y miré al suelo, no sabía que decirle para hacerla cambiar de opinión. No podía. Se había sincerado conmigo y no quería hacerle daño. Y aunque en ese momento unas ganas enormes de besarla de nuevo surgieron en mi interior, no lo hice En ese momento las campanadas que indicaban la media noche comenzaron a resonar, acompañadas por gritos, risas, y el sonido de gente celebrando que el próximo año sería mejor que el anteriror Me miró a los ojos y suspiró exasperada. - Niall, por favor, déjame, quiero estar sola.- Me dijo antes de darle una calada a su cigarrillo y marcharse.

¿Y lo mono que es Josh? ¿Os he dicho alguna vez que estoy enamorada de él? Jo, yo quiero un hermano así. ¿Y habías visto alguna vez un romance entre Mario Bros y un Leprechaun? ¿A qué no? Si, es que eso solo lo podéis ver aquí. Bueno, dejo de ser tan tonta de una vez. ¿Qué os ha parecido? Me ha dado un poco de pena escribir este capítulo, la verdad. Me da pena portarme así de mal con Niall Jajajajaja Y pobre Leah, que no sabe lo que siente, aunque sus sentimientos se harán definitivamente un lío en los siguientes capítulos. Ya lo veréis... MUAHAHAHA
Bueno, ya sabéis, votar y a las 17:00 de mañana, nuevo capítulo :D
Love You All <3


martes, 26 de febrero de 2013

12. Don't Stop Me Now. (Maratón)

11. Party Time.

- At first I was afraid I was petrified. Kept thinking I could never live without you by my side...
- But then I spent so many nights. Thinking how you did me wrong.
- ¡And I grew strong! - Cantábamos Liz y yo a pleno pulmón “I will survive”, mientras bailábamos en ropa interior por toda la habitación, y nos peinábamos y maquillábamos para salir de fiesta. Era increíble cómo había cambiado mi estado de ánimo desde esa mañana, aunque quizá los dos chupitos de tequila que nos acabábamos de tomar influyeron en algo.
Cuando por fin terminé de ondularme el pelo, el teléfono de la planta baja comenzó asonar. Bajé corriendo por las mortales escaleras, de las que una de cada dos veces me terminaba cayendo, y lo descolgué justo cuando la llamada se cortó.Suspiré y me di la vuelta chocándome con alguien, y haciendo que un grito ahogado saliera de mi garganta.
-¡Zayn! ¿Qué haces aquí?- Dije sorprendida. Se me quedó mirando de arriba abajo,hasta ese momento no me había dado cuenta de cómo iba vestida, o más bien, de cómo no iba vestida.
- Lo…Lo siento.- Se giró tapándose los ojos mientras sonreía ruborizándose.- Acabo de llegar, Josh está en su cuarto cambiándose.- Como si lo hubiéramos llamado,mi hermano salió de su cuarto y se quedó mirándonos mientras comenzó a reír.Toda la sangre de mi cuerpo se acumuló en mis mejillas, noté como mi cara se tornaba más roja por segundos. Josh me lanzó una camiseta que llevaba en las manos y subí de nuevo a mi cuarto antes de que la situación se volviera más vergonzosa.
Cerré la puerta de golpe y me dejé recaer tras de esta mientras estallaba en una sonora carcajada. Liz que ya estaba lista para marcharse me lanzó mi vestido y me metió prisa para que me cambiara.
- Leah,acaba de llegar Emma.- Dijo Josh picando con los nudillos en la puerta de mi cuarto.- Y te recomiendo que te pongas algo más de ropa para salir de fiesta.-Rió. Abrí la puerta de golpe y me lo encontré de frente.
- Que gracioso.- Dije irónicamente.- No es mi culpa que tus amigos estén rondando siempre por aquí.
-Cuando es Niall el que ronda por aquí no parece que te importe.- Suspiré exasperada y le aparté empujándole para poder salir de allí. Él comenzó a reíry me siguió.- Esta noche hay una fiesta en Buda’s por si queréis pasaros. ¡Y traer sombrero!
- Me muero de ganas.- Susurré sarcástica para mí misma.
- Allí estaremos.- Dijo Liz ilusionada despidiéndose de mi hermano.
Bajé deprisa las escaleras, evitando encontrarme a Zayn de nuevo, para evitar otra situación incómoda y para que Liz no le viera, ya que si lo hacía, no saldríamos de allí nunca.
Un coche con los cristales tintados nos esperaba en el portal. Emma estaba esperándonos a su lado, vestida completamente despampanante, con un vestido rojo de terciopelo palabra de honor que realzaba cada centímetro de su cuerpo.Hacían ya dos meses que no la veíamos, ya que se había ido a estudiar a un internado de Cambridge. Liz y yo nos abalanzamos sobre ella y con un brazo nos rodeó a cada una. No dejaba de darnos besos, como una abuela a sus nietas.
- ¡Chicas es para hoy!- Se quejó David pitando y asomándose por la ventanilla del coche. Emma se separó de nosotras nos hecho un par de miradas y nos sonrió. David pitó de nuevo y decidí abrir la puerta. En el asiento de copiloto estaba Duncan.
Entramos las tres y nos sentamos en los asientos traseros. Aquella noche sería muy larga.
-Bueno, y la cuestión ahora es ¿A dónde vamos?- Preguntó David encendiendo el motor del coche.
- Podemos ir a algún local de por aquí cerca a tomar algo… Aún es pronto.- Propuso Emma.
- Yo no quiero ir solo a tomar algo, quiero pasarlo como nunca.- Dijo Liz sin saber a dónde podíamos ir.- Es año nuevo y quiero salir de fiesta y emborracharme.
-Eh, eh. ¡Ya lo tengo! Si es que tengo buenísimas ideas…
- ¿Cuál?- Dijeron las dos al unísono entusiasmadas mirándome.
- ¿Os apetece cantar? Hay un karaoke cerca del centro comercial. ¿Qué os parece? – A mí me encantaba la idea.
-Sí, genial, es fantástico.- Emma estaba de acuerdo conmigo.
- No sé… Pensé que… - Dijo Liz en tono bajo.
- ¿A qué te refieres? – Pregunté sin entender nada. ¿Quién mejor que nosotras para pasar una noche juntos haciendo el tonto y cantando?
- Quería ir a la fiesta a la que nos ha invitado Josh.- Suspiré, sabría que querría ir.
- ¿Una fiesta?
- Yo no tengo ganas de ir.- Miré a Liz.- Y menos después de haber visto el artículo, seguro que eso estará lleno de prensa.
- Olvídate de la prensa, Leah. Eres una chica normal con ganas de divertirte, y tus amigos también así que vamos a ir al karaoke y después a la fiesta.- dijo Liz convencida. Mientras los otros seguían aun sin entender nada.
Llegamos. Estaba en una esquina de la calle. “Star’s karaoke”. Sí, karaoke de estrellas. Sobre todo nosotros. Al menos yo, cantaba fatal.
-Ya verás que ridículo hago… Yo solo canto en la ducha.- Me dijo Duncan riendo mientras bajábamos del coche.
-Anda calla, entremos.
Noche de risas. Quedaba menos de un cuarto de hora para las once, y Liz decidió arrastrarnos hasta la esperada fiesta, a la que los demás se morían de ganas por ir. Nos volvimos a montar en el coche y David encendió la radio al máximo volumen, mientras cantábamos animados al son de la última canción de David Guetta. De pronto pasé de tener una sonrisa a emitir un fuerte "MIEEEEEEEEEEEEEERDA".
- ¿Qué?- preguntaron los cuatro asustados.
- ¡Los gorros, chicos, los gorros!- Me llevé las manos a la cabeza. Lo único que Josh me había dicho era que debíamos llevar gorros, a Louis le pareció divertida la idea.
Liz y Emma empezaron a lamentarse pero los chicos seguían tranquilos.
-Chicas. ¿Qué más da llevar gorro?
-Pero... Si no llevamos gorro no podremos pasar. - dijo Liz mordiéndose las uñas.
Para sacarnos de dudas, llamé a Josh, y todo solucionado. Es más, se alegró de aquello y se puso a reír. Planeaba algo y aquello me daba miedo, ¿Qué clase de gorros nos dejaría?
Llegamos a la fiesta. Habíamos entrado por una puerta trasera de la discoteca, pero para hacerlo habíamos recorrido la parte delantera de ésta. Allí se veían a más de cien personas, aquello era un caos. Más de mil cabezas con gorritos de todo tipo gritaban haciendo una cola que cubría toda la calle. Quedaba media hora para la entrada del año nuevo, y la gente estaba completamente excitada e impaciente.
Amigos y desconocidos, con todo tipo de gorros puestos, ya yacían en la sala completamente abarrotada de gente. Todo estaba preparado, globos dorados con frases como “Feliz 2012” o “Feliz año nuevo” se encontraban por toda la sala,junto a montones de serpentinas que bañaban el suelo de colores, y gente ya borracha sin haber comenzado apenas la fiesta.
Cuándo ya todos se habían acomodado en algún sofá, o bailaban en la pista yo me había quedado en la barra, sola. Alguien me tocó con ímpetu el hombro,automáticamente me tapó los ojos.
- ¿Josh?- Olía su perfume perfectamente.
- ¿Cómo has sabido que era yo?- Me preguntó sorprendido.
- Tu colonia…-dije con una sonrisa girándome. Llevaba puesto un sombrero de indio lleno de plumas, estaba realmente tierno con él, parecía un niño pequeño.
- Te he traído una cosa.- Dijo sacándose un gorro de Mario Bros que llevaba escondido tras la espalda. Comencé a reírme negando con la cabeza.
- No pienso ponerme eso.- Solté justo cuando Louis se nos acercó con un gorro de marinero.
- Eh, esos ánimos, dejaros de estar hablando, a bailar, es una fiesta, por si no lo sabéis.- Soltó guiñándome un ojo y tomándose un chupito que había en la barra de un trago.- Vamos, ven. Bailemos, Mario Bros.- Me dijo convencido mientras me regalaba una sonrisa.
Me cogió de las manos y me llevó al centro de la pista. Empezamos a bailar un tema de Rihanna con mucho ritmo y empezamos a reír mientras nuestras piernas se movían al ritmo de la música y nuestros cuerpos se dejaban llevar por la melodía. Cada dos por tres, soltaba carcajadas. Louis era un payaso sin remedio, me hacía reír como nadie.Empezó a bailar de una manera idiota y yo le seguía el royo, parecía que estábamos borrachos, aunque no habíamos bebido lo suficiente como para estarlo.La tontería se pegaba y al poco rato se nos unieron Emma y Duncan, que permanecía un poco más serio que los demás.
En aquel momento vi a Niall aparecer por la puerta con un sombrero de Leprechaun, junto a varios amigos y un par de chicas. A una de ellas la reconocí de inmediato, era unos centímetros más baja que yo, rubia,con unos preciosos ojos claros y una gran sonrisa. Si, la antigua amiga con la que Niall había pasado las vacaciones de navidad.
De pronto Niall fijó su mirada en mí, tenía el pelo alborotado y la camisa descolocada, y se acercó sin importarle el resto. La chica le siguió con la mirada hasta posar su mirada en mí, con una expresión de celos y rabia.
- ¿Me prestas a Leah un rato?- Le preguntó a Louis sonriente.
- Mario Bros, te reclaman- Contestó este mirándome con una sonrisa que nunca le abandonaba y buscando mi aprobación.
Niall se acercó a mí y besó mi mejilla mientras él me llevaba de la cintura, la multitud nos observaba. Y entre esas miradas, vi la de aquella chica, que se encontraba ahora sentada en un sofá junto a una amiga que llevaba un vestido verde y uno de los chicos que venía con Niall.
- ¿Qué quieres?- Le dije parándome en seco cuando ya estábamos en un lugar lo suficientemente alejado como para poder hablar con normalidad.
- ¿Te pasa algo?- Se separó extrañado, me quedé mirándole fijamente a los ojos, en busca de mis siguientes palabras.
- ¡¿Lo estáis pasando bien?!- Dijo el DJ de pronto bajando el volumen de la música.- Quedan menos de media hora para la media noche. ¡¿Qué os parece si ponemos la última canción lenta del año?!- Chilló por última vez antes devolver a cambiar de tema.
- ¿Bailamos?- Preguntó con una sonrisa cogiéndome de la mano y llevándome al centro de la pista de nuevo. Me cogió de la cintura, y colocó mis brazos alrededor de su cuello, mientras me sonreía. Apoyé mi cabeza en su pecho. Estaba nerviosa. Tenía la sensación deque si seguía así con él terminaría haciéndome daño. Noté sus dedos acariciándome, abrí los ojos cuándo noté la yema de sus dedos en mi cara.Estábamos muy cerca, demasiado. Volví a mirarle, esta vez él también lo hacía.Su nariz rozó la mía y me acarició la cara, poniendo los dedos bajo mi barbilla, acercándome a él. Cerré los ojos y noté sus labios contra los míos,pero fue solo por unos segundos, unos segundos antes de que me separara de él y me perdiera entre la multitud.
Busqué a Liz con la mirada y me la llevé a la barra, en esos momentos la necesitaba. Pedimos dos Gin-tónics, aquellos que nos recordaban a nuestras noches de adolescencia por la costa de Ibiza en la casa de su familia, cuando intentábamos aparentar más edad de la que teníamos realmente, y nos hacíamos las mayores para que algún chico nos invitara en los chiringuitos de la playa… Qué tiempos… Ahora apenas me quedaban unos minutos para cumplir los dieciocho…
Bebí un largo trago del mío y puse cara de asco al tragármelo, aquello estaba demasiado cargado, pero de alguna forma, me reconfortaba beberlo.
-Necesito ir al baño.- Dije cogiendo a Liz de la mano y arrastrándola de nuevo entre la multitud, al ver que Niall estaba mirándome.
Noté como los oídos se me destaponaban al alejarnos del barullo. Entré al cuarto de baño y me paré en seco frente al espejo.
A los pocos segundos entró una chica que se sobresaltó al vernos. Llevaba un vestido verde perfectamente amoldado a su figura, que dejaba toda su espalda al descubierto. La chica se acercó a una de las puertas y picó con los nudillos apoyándose en esta.
- ¿Ari,estás bien?- Preguntó, obteniendo como única respuesta unos sollozos y un leve “No te preocupes”. Liz y yo nos miramos, aunque no le dimos más importancia.
- ¿Mevas a decir lo que ha pasado o vas a seguir bebiendo como si nada?- Me miró posando su vaso al lado del grifo y cruzando los brazos sobre su pecho. Suspiré y di un largo trago, esta vez a su bebida, ya que la mía se había terminado hacía rato. liz puso los ojos en blanco y se miró de nuevo en el espejo mientras se acomodaba el pelo y se aplicaba una fina capa de gloss. 
En ese momento la puerta del baño se abrió, y pude ver como la chica del vestido verde se agachaba a socorrer a su amiga, envuelta en lágrimas y con el maquillaje corrido. Me quedé mirándola fijamente hasta que reconocí aquella melena rubia y sus ojos azules envueltos en lágrimas.
- Vámonos.- Le susurré a Liz tendiéndole su vaso de nuevo. En ese momento la chica del suelo posó su mirada en mí por vez primera, percatándose de mí presencia. Se apartó de su amiga y se plantó frente al espejo, al igual que yo. Se secó con las manos todos los restos de maquillaje esparcidos por su cara y se giró para observarme de arriba abajo mientras sorbía los mocos por la nariz.
- ¿Porqué no te largas y le dejas en paz?- Soltó de golpe con la voz quebrada, acercándose amenazante. Me la quedé mirando perpleja, al igual que Liz, que aún no había caído en quien era aquella chica.- ¡Tú tienes la culpa de todo!
-Vámonos Liz.- Dije ahora más fuerte cogiendo el brazo de mi amiga, que seguía allí plantada sin entender nada. Esa noche no tenía ganas de pelearme con nadie, y mucho menos por ese tema.
- Pero ahora ya te has cansado de él y lo has dejado tirado ¿Verdad? ¿Quién será el próximo? ¿Su novio?- Señaló a la chica del vestido verde.
- ¿Qué has dicho?- Contesté girándome realmente molesta. Me acababa de llamar zorra en toda mi cara, y sin ni siquiera conocerme.
- Eres una aprovechada, aléjate de Niall.
- ¿Quién eres tú para decirme eso? ¿Acaso eres su novia?- Me acerqué yo ahora mirándola fijamente a sus ojos azules, que por un instante me recordaron a los de Niall.- Y si lo fueras, no me importa lo más mínimo. ¿Quieres a Niall? ¡Pues todo para ti, te lo regalo, como has dicho,yo no lo quiero!- Añadí alzando el tono de voz y saliendo de allí lo más deprisa que pude, justo antes de que una lágrima se me escapara y rodara por mi mejilla.

O.o No digo más. Si queréis saber que pasa ya sabéis lo que tenéis que hacer, votar antes de mañana a las 17:00. Y espero que os haya gustado y que os hayáis quedado con la intriga de saber qué pasa.
Por cierto, muchas gracias a las que votasteis y comentasteis ayer, y vuelvo a pediros perdón por no haberlo subido a tiempo :S
Kisses <3

lunes, 25 de febrero de 2013

11. Party Time. (Maratón)

11. Party Time.

Bajé las escaleras a duras penas mientras el timbre seguía resonando en mi cabeza.
- ¡Ya voy!- Suspiré exasperada como si el timbre pudiera escucharme, y así dejar de torturarme de esa manera.
- Ya voy yo.- Me dijo Josh apareciendo detrás mío y adelantándome.- Vuélvete a dormir.- Me guiñó el ojo. Pero ya daba igual, me había desvelado. Me arrastré hacia el salón y me dejé caer con el cuerpo muerto sobre el sofá. Al poco rato vino Josh y se tiró encima de mí, aplastándome por completo.
- Buenos días…- Dije en un hilo de voz sin intentar luchar contra él.- Estoy cansada, tráeme el desayuno.
- Tendrás morro.
- Mañana es mi cumpleaños, tienes que cuidarme. Porfaaa.- Supliqué alargando la última sílaba.
- Bueno, si me lo pides así me lo pensaré.- Se rió rodando hacia un lado y sentándose en el suelo. En ese momento escuché como la puerta se cerraba y el ruido de unos tacones entrando en la sala resonó contra el parqué.
- Buenos días.- Liz entró con una sonrisa y se sentó a los pies del sofá junto a mi cabeza, y apoyó su abrigo sobre la mesita de café. Me di la vuelta y me tapé completamente con una colcha, escondiendo mi cabeza. No tenía ganas de verla.- Leah, lo siento.- Me dijo asomándose por un hueco y poniéndome pucheros. Sabía de sobras que no podía enfadarme con ella si me hacía reír.
- Déjame.
- Creo que me voy a duchar.- Escuché la voz de Josh, que subió hacia el piso de arriba. Gracias por abandonarme, pensé deseando que me oyera.
- Lo siento, lo siento, lo siento. ¿Cuántas veces quieres que te lo diga?- Al no obtener respuesta suspiró y se levantó.- Te había traído una sorpresa de reconciliación, pero visto lo visto, creo que me la llevaré. Pensé que tendrías hambre…- Asomé mi cabeza y me la quedé mirando. Llevaba el pelo recogido en una cola alta con algunos mechones ondulados sueltos, y una blusa de color lavanda que pude reconocer perfectamente, ya que era mía. Fruncí el ceño, y ella me enseñó una bolsa que llevaba colgando de su brazo derecho.- ¿Quieres?
- ¿Qué es?- Inquirí curiosa. Ella sonrió triunfal, sabiendo que había caído en su trampa.
- Café recién hecho  y muffins rellenos de arándanos. Tus preferidos. ¿Estás segura de que no quieres?- Me miró de nuevo sonriendo mientras me mostraba esos suculentos manjares. Suspiré dándome por vencida y le quité la bolsa de las manos dirigiéndome a la cocina. Saqué un par de platos y dos tazas del lavavajillas y me senté en uno de los taburetes. Liz se sentó enfrente mío y sacó de su bolso un arsenal de revistas de todo tipo.- Las he tomado prestadas de la oficina de mi padre.- Sonrió. El padre de Liz era un importante editor en una editorial de moda, ese era el motivo por el que siempre estaban viajando de un lugar para otro, y por el que Liz siempre parecía lista para una sesión de fotos, con los últimos conjuntos y tendencias.
Cogí un muffin y comencé a desprender el papel que lo envolvía. Liz dio un sorbo a su café y comenzó a ojear una revista de moda que a los pocos minutos, aburrida, cambió por una de cotilleos.
- No pienses que será tan fácil sobornarme.- La miré acusadoramente. Ella puso los ojos en blanco y pensó por un minuto.
- ¿Qué te parece si hacemos una pequeña visita al trabajo de mi padre? No creo que les importe que cojamos un par de cosas.- Me lo pensé por unos instantes y asentí.
- Eres buena sobornando.
- La mejor.- Rió pasándome la pila de revistas. Rebusqué en ella hasta que una llamó mi atención.
- “Niall Horan un nuevo rompecorazones”- Leí en voz alta observando la portada. Aparecían las fotos que los paparazis me habían hecho con él el día que fuimos de compras. La verdad era que hasta ese mismo instante no me había preocupado ni lo más mínimos por esas fotografías, aunque era de esperar que salieran a la luz. Liz alzó la vista y me cogió la revista de las manos, ojeándola, hasta terminar en la página que buscaba.
- “El integrante de la banda del momento, One Direction, ha sido visto estas navidades en muy buena compañía…”- Comenzó a leer con voz de presentador televisivo.- “En un par de ocasiones se ha visto al cantante Irlandés paseando por las ajetreadas calles de Londres con una nueva amiga, - Remarcó la palabra.- de la que se ha especulado mucho recientemente, y la que se cree que es la hermana del batería de la banda Josh Devine”
- Bueno, no dice nada malo.- Dije indiferente tomando otro trozo de mi magdalena, y lamiendo los restos de arándonos que habían quedado en mis dedos.
- Espera…- Continuó leyendo.- “Como todos los años por navidad, Horan fue a visitar a sus familiares y amigos más cercanos a Mullingar, su ciudad natal…” Bla, bla, bla… Escucha esto… “Por lo visto Niall no solo se conformó con la chica londinense, ya que también se le vio acompañado de una antigua amiga saliendo de fiesta.”- Terminó, y me tendió la revista abierta por la página de la noticia. En ella aparecían Niall y una chica que le llegaba por el hombro abrazados en una discoteca, y otra foto de nosotros dos entrando por el portal de mi apartamento.
- ¿Y?- Dije indiferente, fingiendo que no me daba igual.
- ¿Y?- Preguntó ella atónita.- ¿No te importa?
- ¿Por qué debería de importarme? No somos más que amigos.- Aun no le había contado a Liz que Niall me había besado el día anterior, ni que me besó en mi cuarto, de hecho, creo que ni me lo había contado a mí misma.
- No sé, pensé que te gustaba, como habéis estado quedando…
- Pues no.- Le corté algo molesta.- Solo es un amigo.
- ¿Quién?- Preguntó Josh entrando por la puerta cubierto únicamente por una toalla que llevaba sujeta en la cintura.
- Niall.- Solté levantándome y cogiendo mi café.- Y Liz, vámonos que aún me debes un par de zapatos nuevos. ¿Recuerdas?
La cogí del brazo y la llevé hasta mi dormitorio. Rebusqué en mi armario mientras ella cotilleaba una estantería repleta de CD’s que había ido recopilando durante todos mis años de vida. Había algunos un tanto vergonzosos de cuando era pequeña, como la banda sonora de High School Musical o de las Cheeta Girls, no me sentía precisamente orgullosa de esa etapa de mi vida. Recuerdo que había visto esas películas más de veinte veces cada una, y de hecho, aun recordaba la mayoría de las coreografías. Aunque por suerte mis gustos habían mejorado y ahora solía escuchar a músicos como Ed Sheeran, Coldplay, o The Fray. Sin duda estos últimos eran los que más me gustaban, aunque aún no había podido ir a ningún concierto.
Me puse mis jeans preferidos con una camiseta básica blanca y una cazadora verde que Liz se había dejado olvidada en mi casa. La verdad era que teníamos toda nuestra ropa mezclada y ya ni nos acordábamos de lo que era de cada una, por lo que tuve que perdonarle lo de mi blusa. Me miré en el espejo y me recogí el pelo a la altura de la nuca con un coletero, dejándolo caer sobre mi hombro derecho. Liz miró en mi armario y sacó unos zapatos de tacón que siempre me habían encantado, pero que al igual que el resto que tenía, no me los acostumbraba a poner. Me miré en el espejo antes de salir por la puerta, y tracé una fina línea de delineador sobre mi párpado superior.
Cogimos un taxi que nos llevó a la editorial de la revista en la que trabajaba el señor Heatfield, el padre de Liz. El exterior del edificio era extremadamente lujoso y exclusivo, y en el interior nada cambiaba. Excepto la cantidad de chicas y modelos que recorrían los pasillos, cada una mejor vestida y más perfecta que la anterior, como si de un concurso se tratase. Ese lugar era el sueño de cualquier hombre sobre la tierra. Las modelos iban y venían en trajes de baño o vestidos muy cortos por todos lados. Era imposible no sentirse inferior entre tanta perfección.
- Buenas días señorita Heatfield.- La saludó una de las recepcionistas, con unos perfectos tirabuzones a lo largo de toda su espesa cabellera pelirroja y unos penetrantes ojos verdes que nos observaban tras el mostrador.
- Buenos días Mandy.- Dijo Liz con una sonrisa fingida, al igual que yo, no soportaba a esa chica, que se creía superior por el simple hecho de sacarnos cinco centímetros de altura y por atender el teléfono.- ¿Está mi padre?
- Si, está dando indicaciones en la sesión de People. Podéis esperarle en su despacho, aunque acaban de empezar. Supongo que tardarán unas horas.
- Ya lo imagino.- Dijo divertida haciendo caso omiso, y al igual que habíamos hecho tantas veces, nos dirigimos a la planta diecisiete, donde nos esperaba Gretchen, la asistenta de su padre, la única mujer que no encajaba entre esas paredes de perfección. Era unos centímetros más bajita que yo, regordeta, y lucía unos mofletes rojos a juego con su blusa y sus tacones. Siempre llevaba alguna prenda de ese color, y Liz y yo bromeábamos sobre ello. Aunque, pese a eso, creo que era de las pocas personas simpáticas que habían en todo el edificio.
- Buenos días Gret. ¿Hay algo nuevo?- Le dijo Liz con una sonrisa arrebatadora, a la que era imposible negarse.
- Nos acaban de traer la nueva colección de Gucci, aunque para mi gusto es horrible.- Dijo poniendo una mueca de desagrado.- Creo que te gustarán más los nuevos vestidos de fiesta de Christian Dior.- Contestó la mujer. Liz me miró y sonrió triunfal.- Se ha pasado esta mañana su asistente para traerlos, iban a aparecer en la próxima portada, pero a tu padre no le han gustado, por lo que son todo tuyos.- Le dijo mientras nos conducía por un interminable pasillo lleno de estanterías con todo tipo de ropa y complementos en ellos.- ¿Queréis tomar algo?- Nos preguntó antes de dejarnos en aquella inmensidad de sala. Una sala repleta de ropa por todas partes, zapatos en estantes, vestidos en perchas… Una sala en la que en pocos minutos Liz y yo quedamos completamente perdidas. Liz negó con la cabeza.- Si necesitáis algo, solo hacérmelo saber.
- Gracias.- Dijimos al unísono antes de comenzar a buscar en las perchas de las que colgaban preciosos vestidos.
- ¡Este! Sin duda te quedaría precioso.- Dijo cogiendo un vestido color rosa, muy ceñido, con la espalda descubierta y con bordados grises en los hombros.- Estarás perfecta para la fiesta.
- No me gusta, y no voy a ir a ninguna fiesta.- Era lo contrario a mi estilo, ni siquiera me gustaba el rosa. Decepcionada lo volvió a colgar y prosiguió con su búsqueda.
- Vamos Leah…- Me suplicó.- Hoy es año nuevo, ¿cómo no vas a salir?
- No tengo ganas, eso es todo. Además sigo enferma.
- Estás perfectamente ¿Es por Niall? Por si no te has dado cuenta mientes fatal.- Se giró mirándome, a Liz era imposible engañarla, por lo que no tuve más remedio que contarle todo, mientras continuábamos mirando más y más ropa. Cuando escogimos un arsenal  de prendas de todo tipo cada una nos dirigimos hacia los probadores.
Liz salió del vestidor una y otra vez mientras yo estaba tirada en un enorme sofá de terciopelo violeta comiendo un racimo de uvas que nos había traído Gretchen. Nada. Hasta el último modelito. Se había enfundado en una falda de tubo color negro con todo tipo de pedrería sobre ella, que le llegaba hasta la cintura, y por encima, muy por encima de las rodillas, con una camisa negra holgada con algunos bordados dorados que le resbalaba por los hombros dejando al descubierto algún que otro encanto. Llevaba unos peep toes negros con detalles dorados, muy altos también, con los que seguramente no sería capaz de aguantar durante toda la noche.  Estaba realmente atractiva, y sexy. Con eso cualquier chico que la viera quedaría de piedra.
- ¡Éste! Sin duda es el que mejor te queda.- dije yo señalando las curvas de mi amiga.
- ¿De verdad?- dijo ella, segura de que estaba preciosa, pero con ganas de que se lo repitiera.
- ¡Que sí, estás genial!
- Pues ahora te toca a ti.- Respondió dándome un abrazo y empujándome saliendo de los probadores. Entre perchas, estantes y demás la volví a perder de vista. Al girar un estrecho pasadizo de ropa…
- ¡Buh!- Gritó de golpe Duncan rodeándome por la cintura y levantándome en el aire. Un grito ahogado salió despedido de mi garganta, y a los pocos segundos Liz apareció riéndose.
- Bájame.- Le Dije algo molesta, aunque en unos instantes se me pasó el enfado.- ¿Qué haces aquí? ¿Y David?- Le abracé.
- David está babeando detrás de todas las modelos que hay en la recepción.- Rió.
- Y habíamos quedado para comer.- Intervino este como si le hubiéramos llamado, apareciendo de golpe con una sonrisa de oreja a oreja, el cual estaba más bronceado que la última vez que le había visto, al igual que Duncan. Que bien vivían algunos, pensé. Yo tuve que aguantar el gélido frío invernal del reino unido, mientras ellos estaban de vacaciones en Australia haciendo surf. Liz les miró y se llevó las manos a la cabeza.
- ¡Se me había olvidado! ¿Qué hora es?
- Las tres y cuarto.
- ¡¿Tan tarde?!- Dijimos ella y yo al unísono.
- No pasa nada, comeremos aquí.- Intervino Liz ahora más tranquila, quien llamó a Gretchen para que encargara comida china.- Y ahora dejarnos, que tenemos que buscar ropa para Leah.- Me volvió a coger del brazo.
- No te preocupes, iremos a deleitarnos con las modelos. ¿A que si Duncan?- Le preguntó David con cara pícara. Liz puso los ojos en blanco y siguió su camino.- Piernas largas y traseros firmes por todos lados. Creo que me gustará.- Sonrió.- Nada puede ser mejor que esto.
- ¿Quieres cerrar la boca? Vas a llenar el edificio de babas.-Se giró Liz mirándole.
- ¿Es mi impresión o eso ha sonado a celos?- Rió Duncan.
- ¡No seas ridículo!- Contestó.- Solo es para que no se resbale con su propia baba.
Dimos vueltas y más vueltas. Llevaba doce o más prendas. Entré al probador me probé un vestido, y otro, y unos zapatos y otros y unos pantalones y otros. Nada de nada. Ese día no estaba inspirada para mirar ropa.
- ¿Os podemos ayudar?- Preguntó Duncan asomándose, mientras se tapaba los ojos con una mano.- Me aburro sentado.- Las dos asentimos riéndonos, un poco de ayuda no nos vendría nada mal. Los dos se alejaron, cada uno por su camino, con una sonrisa en el rostro, lo cual no podía significar nada bueno. Regresaron con vestido dorado de lentejuelas y unos zapatos de un color rojo pasión mortífero. Aquello resaltaba en sus manos. Me lo probé y salí del vestidor con una gran sonrisa.
- ¿Qué tal?- Pregunté indecisa.
-Sin palabras.- Contestó Liz dándose por vencida y dándoles un billete de cinco libras a cada uno, ya que acababa de perder una apuesta.
Por un momento me centré en mí, en mis pensamientos. Me imaginaba la fiesta, por la noche, todo perfecto, Niall… ¿Iría Niall? Seguramente. Suspiré, y me volví a mirar en el espejo. Me coloqué la melena larga a un lado del hombro y asentí.
- Es perfecto chicos, gracias.- Les abracé.

Lo siento, os prometo que había programado la entrada para que se subiera a las 17:00, pero no se que ha pasado :S No os enfadéis Jajajajaja
Bueno, y… Fin? No, aún quedan cuatro capítulos! *-*
¿Qué os ha parecido? ¿Quién será la chica rubia? ¿Qué habrá hecho Niall en navidades? ¿Qué pasará en la fiesta?
Recordad que si queréis que suba el próximo tenéis hasta mañana a las 17:00 para votar, y para comentar si queréis participar en el concurso.
PD: Si no os habéis leído la entrada anterior os pido que lo hagáis, y si sabéis algo que me pueda ayudar con lo de las entradas os agradecería que me ayudarais.
Love You All <3